Carlos Pardo

Maestro

Carlos Pardo

Al comprender las enseñanzas de los profetas respecto al cortejo, el matrimonio y la vida familiar y al vivir de acuerdo con ellas, los alumnos se encontrarán más preparados para valerse de principios correctos que gobiernen sus vidas y para seguir el gran plan de felicidad del Señor. El principio orientador para seleccionar las enseñanzas que figuran en este manual surgió de “La familia: Una proclamación para el mundo”. La proclamación declara: “Hay más posibilidades de lograr la felicidad en la vida familiar cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo” (Liahona, junio de 1996, pág. 10

“En nuestra propia época, se nos ha prevenido aconsejándonos cómo resguardarnos del pecado y del dolor; una de las llaves para reconocer esas precauciones es que se repiten. Por ejemplo, en más de una ocasión, en estas conferencias generales, habrán oído a nuestro Profeta decir que citará a un Profeta anterior y, por lo tanto, pasará a ser un segundo testigo y hasta a veces un tercero. Todos hemos escuchado al presidente Kimball dándonos consejo en cuanto a la importancia que tiene la madre en el hogar, luego el presidente Benson le citó; más tarde, el presidente Hinckley citó a ambos. El apóstol Pablo escribió: ‘Por boca de dos o tres testigos se decidirá todo asunto’ (2 Corintios 13:1). Una de las maneras de saber que una advertencia es del Señor es que se ha apelado a la ley de los testigos, de testigos autorizados. Cuando las palabras de los Profetas parezcan repetitivas, deben captar nuestra atención y llenar nuestro corazón con gratitud por vivir en una época tan bendecida.

“Para los que tienen un fe firme, resulta razonable buscar el camino hacia la seguridad en el consejo de los Profetas” (Liahona, julio de 1997, pág. 27).