“Dios me dio mi respuesta. Una invitación cambió mi vida”.
Experiencia de conversión
“Una Oración del corazón puede abrir el cielo”
Juan A. Uceda
Victoria Ávila es una joven de cabello largo, muy expresiva, en su semblante emana encanto y dulzura. Desde pequeña formó parte de la Iglesia de Jesucristo ubicada en Curicó, junto a su familia. A medida que iba creciendo, llegó un momento donde reflexionó acerca de sus derechos como una persona sorda. Ella necesitaba la lengua de señas, para poder acceder a la información y entender. Anhelaba con tener un intérprete, pero era muy difícil de conseguir.
Victoria veía a otras iglesias tener intérpretes como los testigos de Jehová, evangélicos, pero no donde ella se congregaba. A medida que pasaba el tiempo, encontraba más difícil pertenecer a la Iglesia.
“Mi mamá me escribía mensajes de texto en las sacramentales, pero antes debía mirar y escuchar. Me sentía agobiada porque debía esperar la información. Entonces, yo intentaba leer los labios de quiénes estaban en el pulpito, me esforzaba por entender”, comenta Victoria.
Ella analizaba y percibía que no había equidad, porque no podía comprender gran parte de lo que se decían en las clases de las MMJJ. “A veces, me daban resúmenes, pero es imposible leer los labios cuando bajaban sus cabezas para hacer una oración”, añade.
“Encontraba injusta mi situación por lo que le pedía a Dios: ¿Cuándo podré tener un intérprete? Mi sueño era encontrar a una persona que me pudiera ayudar y así entender”, relata la joven curicana.
Al cumplir 18 años. Decidió no seguir asistiendo y guiar su vida por otro rumbo. Ella expresa que “estaba cansada y aburrida, pensaba: ¿Cuándo me va a ayudar? Yo he hecho oraciones durante mucho tiempo, pero ¿Cuándo?”.
Un 4 de abril. Victoria acababa de despertar cuando Melody Blanco, una amiga de la Iglesia, le escribió: “Te invito a participar de la Conferencia General. Hay intérprete de señas”.
Victoria no lo podía creer, durante mucho tiempo esperó ese milagro, se pellizcaba y decía: “¿Estoy soñando?, ¿Es verdad? Para ella era imposible hasta que le mandó la página de Instagram que se llama Buscando a Jesucristo en lengua de señas chilena.
Al comenzar a ver los discursos sus lágrimas se asomaban. Sentada en un sillón, arropada junto a su madre veía cómo Dios contestó su oración. Su corazón latía fuertemente. Era un milagro.
Ella se sintió amada y bendecida. “Dios respondió mis oraciones, tiene el momento perfecto para cada uno de sus hijos”, testificó Victoria.
“Estoy agradecida de la voluntad de los intérpretes Montserrat, Catalina, Natalia y Santiago que traducían la conferencia. Al fin mis derechos se estaban haciendo realidad. Una oportunidad de equidad”, recalcó Victoria.
Después de la conferencia, mandó su testimonio al Instagram de Buscando a Jesucristo en lengua de señas chilena y un 11 de abril la invitaron a participar de un grupo en WhatsApp donde habían más personas sordas de Arica a Punta Arenas y algunos intérpretes.
En el grupo descubrió que los domingos se organizan a mirar las sacramentales y son interpretadas. También, comenzó a participar de instituto 18 en la clase del Don Divino del Perdón.
“Mi mamá me veía que tenía un cambio y me interesaba por participar de la Iglesia. Significó un gran cambio en mi vida”, expresó con una sonrisa.
Victoria no se pierde por nada en el mundo las clases de Instituto. En ellas siente fortaleza y ánimo de seguir participando, también, cambió su forma de pensar, se nutría a medida que aprendía. Hacía un análisis de qué debía mejorar en cada clase.
“Cambié mi mente y corazón. Mi mente y alma se unieron por completo. Yo quiero volver a unirme a Dios y seguirle. Dios me dio mi respuesta. Con solo una invitación cambió mi vida y ahora es mi turno de invitar para que los demás puedan ser felices”, manifestó Victoria.
Fuentes: Victoria Ávila.



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